Póngame un par de kilos de corrupción, por favor
Recientemente, está en boca de todos los medios de comunicación los supuestos casos de corrupción que se están dando en diversos ayuntamientos como el de Ciempozuelos, Tres Cantos o el archiconocido ayuntamiento de Málaga.
¡Dios mío! Dicen algunos. ¿Cómo puede ser esto? Dicen otros.
Dejemos a un lado la hipocresía, por favor. De todos es sabido que esto está a la orden del día. Quien más o quien menos sabe que en estas cosas hay mucha gente metida.
Donde yo vivo, Gran Canaria, recientemente se ha dado un caso en la corporación municipal de Telde, salpicada por un cobro de comisiones por la adjudicación de obras, o el famoso caso del concurso eólico a nivel del Gobierno de Canarias.
Y porque no se quiere investigar todos los casos que a voz populis se conocen en muchos ayuntamientos de zonas turísticas.
¿A quién pedir ayuda? ¿A la justicia? ¿Sirve de algo? Si vemos que la caradura, porque no tiene otro nombre, de Isabel García Marcos se ha reincorporado a su puesto de funcionaria. Seguro que en par de meses pedirá una baja por depresión para seguir cobrando sin dar golpe.
Y es que la corrupción no entiende de sexo, raza, religión o color político: salpica a todos por igual y te da bastante pena cuando ves como los partidos políticos sacan tajada para tirar los trastos en la cabeza al contrario cuando este se ve salpicado.