Al rico otoño
El mes que viene me doy una escapadita a Madrid. Mucha gente detesta esta ciudad pero otra mucha, entre los que yo me incluyo, les cautiva. No podría garantizar que es una ciudad en la que me gustaría vivir; en un momento de mi vida me lo planteé aunque finalmente la tierra y la gente que dejaba aquí tiraron más.
Sin embargo, Madrid guarda para mi un encanto especial: me recuerda a mi niñez.
Siendo un crio padecía crisis asmáticas (por suerte hace mucho tiempo que no tengo una). En esa época, según tengo entendido, especialistas en alergias no habían muchos en Canarias y era una cosa que mis padres se podían permitir.
Por eso, cada año y durante unas cuantas semanas en época otoñal, iba religiosamente a la capital para ir a consulta con el médico. En alguna ocasión creo que fue hasta un mes. La consulta del doctor estaba en el barrio de Salamanca y, entre una prueba y otra mi madre y yo íbamos al retiro en el cual me subía a los columpios.
Ahora, con unos "cuantos" años más intento darme una escapada, si no es una vez al año al menos intento que no pase mucho tiempo entre una visita y otra.
¿Y qué mejor época para visitar Madrid que el otoño? Para mi es la mejor.